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viernes, 10 de junio de 2011

CAPITULO 10 **...To be loved** (Papa Roach)


(LIAM)
-A ver, estate quieto que sino te escocerá más – dijo juguetonamente Ashley – pobrecito mío…
-¡Ay! Que duele – bramó Liam al que le estaban curando una de las heridas.
-¡Deja de quejarte nenaza! -  se burló Gun que no apartaba la vista del televisor. Estaba jugando a la Play Station 3 – Has tenido heridas peores. Sólo es una insignificante rajita en la ceja.
-Eso se lo ha buscado el solito por meterse en peleas – apuntó Mousy que le dirigió una mirada sombría desde el sillón – En serio Li ¿En que estabas pensando?
-Pensaba en partirle la cara a ese desgraciado -  refunfuñó Liam. Después sonrió satisfecho – pero por lo menos él se ha llevado la peor parte. Con eso me conformo – y añadió con una sonrisa afilada como un cuchillo – por ahora.
Ashley terminó de curarle la herida, recogió los algodones y el alcohol y empezó a ordenarlos en el escritorio.
-¿Quién se cree que es ese chico? Es patético – comentó Ashley
-Según me ha dicho Li, es el novio de la chica esta, Alana – informó Gun que acababa de terminar la partida - ¿Cómo decías que se llamaba? ¿Erik?
-Si… Erik – habló furibundo Liam
Ashley que estaba guardando la botella de alcohol se le cayó encima de la bandeja de metal donde se encontraban los algodones, vendas, etc., formando un estropicio. De repente Liam escuchó a Ashley sollozando aunque estaba de espaldas y no sabía si estaba llorando.
-Ash ¿Estas bien? – preguntó Mousy que se acercó y le puso una mano en el hombro.
La chica de repente se giró dramáticamente y se tiró en brazos de Liam. Empezó a llorar escondiendo la cabeza en el cuello del chico. Liam sorprendido intentó consolarla.
-Ya pasó – la tranquilizó - ¿Qué te ocurre?
Ashley fue a contéstale pero se vio interrumpida por los gritos histéricos de Gun hacia la pantalla.
-¡Muere! ! ¡Maldito! – gritaba mientras jugaba emocionado al “Fall out”*– ¡No podréis conmigo!
Liam molesto, ya que se había sobresaltado, cogió un zapato cercano y se lo tiró a la cabeza del otro chico.
-¡Cierra la boca idiota! – le regañó
-Es que he estado muy preocupada por ti estos últimos días – sorbió desconsolada Ashley – ese chico podría haberte matado.
-No exageres mujer, solo es un rasguño y unos pocos moratones – le restó importancia Liam
-Pues podría coger una infección o algo – intervino Mousy alterado – Yo tuve un primo que por culpa de una herida mal curada, se le infectó y se le extendió por todo el brazo y tuvieron que acabar amputándoselo y debido a eso cayó en una depresión impresionante y ahora está metido en un psiquiátrico.
-Si claro, la infección se le extenderá y le tendrán que amputar la cabeza, no te jode – se mofó Gun
-Exactamente, porque según el tipo de sangre que tenemos Liam y yo, somos propensos a coger graves enfermedades…
Ashley harta de la conversación y de no ser ella el centro de atención, decidió reírse también de Mousy:
-Oye Mousy, tú sabes que el otro día en el gimnasio se coló un animal salvaje que tenía una enfermedad muy rara y peligrosa. Nos advirtieron que todos habíamos estado expuestos a la enfermedad y que los primeros síntomas eran sofocos, mareos, no controlar bien el cuerpo, temblores… No se, yo te veo un poco acalorado…
Todos empezaron a reírse. Todos menos Mousy que tenía cara de susto.
-Oh dios mío… yo tengo sofocos y me estoy mareando. Creo que voy a sentarme…
Se dirigió tambaleándose hacia la silla
-¡No me puedo mover bien! ¡Creo que he cogido esa enfermedad! – Gritó hiperventilando - ¡Me voy a la enfermería!
Y dicho esto desapareció por la puerta como alma que lleva el diablo. El chico siempre había sido hipocondríaco. Se pasaba más tiempo en la enfermería que con sus amigos.
-Ja ja ja ja – rió Ashley mientras jugueteaba con el pelo de Liam – después de hacerle bromas a Mousy, una se encuentra siempre mejor.
Gun dejó de jugar y la miró muy serio
-Ashley, eres demasiado retorcida – la recriminó
-Tu cállate friki – le mandó callar Ashley – nadie te ha pedido que digas tu opinión, así que sigue jugando con tu maquinita.
-¿Sabes que? – Dijo Gun enfadado – se me han quitado las ganas de jugar
-Bueno, bueno – intervino Liam mientras quitaba a Ashley de su regazo – Vamos a dormir antes de que haya otra pelea. Además, mañana hay clase – terminó desanimado.
Ashley obediente se metió en la cama que había al lado de la de Liam. Gun, después de refunfuñar también se metió en la suya. A Liam no le gustaba meterse en la cama ya que inevitablemente empezaba a pensar en sus cosas y al final siempre acababa deprimido, preocupado o enfadado. Por el contrario de día siempre encontraba algo con lo que distraerse. Cogió de la mesilla de noche su iPod y se puso sus cascos. Buscó entre la lista de artistas hasta que encontró su grupo favorito “Escape the Fate” y lo puso a todo volumen. Cuando por fin creía que iba a poder dormir empezó a sonar “su” canción, no la canción de él, sino de ella: “You are so beautiful”. Todos los días que había intentado no pensar en ella se fueron al traste.
Alana… la imagen de la joven entró en su mente como un torrente. Liam se removió en su cama inquieto. De todos los tíos que había en el mundo había tenido que elegir como novio al peor y más estúpido de todos. Apretó la mandíbula enfadado.
Había estado pensando en aquello y había llegado a una simple conclusión: lo odiaba. Y si, estaba celoso. Siempre había pensado, como un estúpido, que Alana nunca se interesaría en ningún chico. Y ahora que lo había visto con sus propios ojos se sentía vacío, desanimado…
La imagen del otro día cuando vio a Alana abrazar así a Erik se le había quedado grabada en la retina a fuego. Recordó como se había sentido primero incrédulo, después sorprendido y por último furioso, muy furioso…
Intentando apartarla a ella y sus sentimientos de la mente, dio un brusco giro y su iPod fue a caer al suelo, pero tenía buenos reflejos, así que justo antes de que tocara el suelo lo cazó al vuelo.
La canción se había cambiado, menos mal.
Finalmente se quedó dormido mientras escuchaba “To be loved” de Papa Roach.
A la mañana siguiente se despertaron muy temprano, como todos los días, ya que a las 7.00 tenía que estar listos en el patio de armas para su clase de armamento.
El profesor Brown, con su impecable puntualidad los esperaba en mitad del patio con las manos agarradas detrás de la espalda.
-La clase de hoy va a consistir en la práctica de tiro con la AK-47 a un blanco móvil.
-¡Genial! Mi favorita en el “Call of Duty”** - comentó Gun entusiasmado.
Se tiraron toda la hora disparando. Gun, obviamente, era el mejor de la clase.
Un día decidieron ponerle el mote de “Gun”, ya que era el mejor disparando con cualquier tipo de arma, sobretodo con las pistolas. Además que era un flipado de juegos “shooter”***, se pasaba el día jugando al “Call of Duty”.
Además tenía en el brazo derecho un tatuaje de dos pistolas cruzadas con dos rosas azules, unidas por tallos con espinas, en honor a sus dos hermanos pequeños gemelos: Axel y Roxas****
Era el mejor amigo de Liam, se conocieron en el primer año que entraron en el colegio, que fue hace 9 años. Se confesaban todos sus secretos.
Después de armamento se dirigieron hacia un aula de la segunda planta donde se impartía Estrategia Militar con el mismo profesor.
Esta vez le tocó lucirse a Mousy, quien le encantaba usar la lógica y hacer estrategia. Se diría que era el cerebrito del grupo; se tiraba las horas o en la enfermería o inmerso en libros de estrategia. La biblioteca era su segunda casa.
Era un chico muy introvertido y tímido, por lo que no le conocía realmente bien. Pasaban poco tiempo juntos.
-¡Señor Blackborn! Concéntrese o tendrá que traer más deberes extras aparte de los de la semana anterior – le regañó el profesor a Liam.
La verdad es que a Liam nunca se le había dado bien las clases teóricas, siempre había preferido las prácticas.
La clase siguiente que les tocaba era artes marciales, la clase favorita de Liam, esa vez les tocaba Jeet Kune Do*****
El profesor O’donnel les mandó ponerse por parejas que él mismo elegía. Le tocó con un chico llamado Michael quien parecía tener muy mal genio. Sin embargo Liam tenía mucha confianza en sí mismo y como siempre pasa, acababa ganando. Nunca nadie le había ganada, excepto su hermano Alan… Mientras peleaban no paraba de tararear para si mismo el estribillo de la última canción que había escuchado la noche anterior:
“Whoa – oh ¡I never give in!
Whoa – oh ¡I never give up!
Whoa – oh ¡I never give in!
I just wanna be – wanna be loved”
Después de la dura clase, se tomaron un descanso en el que aprovecharon para ducharse y descansar un poco. El chico ese día estaba más despistado de la cuenta, por lo que estaba pensando en saltarse el resto de las clases. Aún así entró en la siguiente hora, en la que tocaba Defensa Personal para avisar a sus amigos.
Se reunieron en el gimnasio en el cual había repartidos por todo el suelo colchonetas.
-¡esta es mi clase favorita! – gritó dando palmaditas Ashley
-¿Y eso por qué? – preguntó Mousy
-¡Porque soy una chica súper especial y me encanta que todo el mundo me preste atención! Sobre todos Liam, y tengo que tener cuidado de los acosadores – la imitó Gun dando saltitos y palmaditas con voz de pito.
Ashley le dirigió una mirada envenenada mientras Liam y Mousy reían.
El profesor les llamó la atención y empezaron la clase.
Ashley había llegado al colegio el año pasado, en mitad del curso.
Siempre había sido muy extrovertida y social, se llevaba bien con casi todo el mundo.
Los padres de Ashley eran unos abogados muy importantes del “mundillo”, por eso había enviado a su hija a un colegio como éste, para que se formase con gente importante. Extrañamente Gun y Ashley nunca se había llevado demasiado bien. Según las teoría un tanto paranoicas de Mousy, era porque había demasiada tensión… “amorosa” entre ellos para llevarse bien. Liam nunca acabó de creérselo, él creía que simplemente no se soportaban.
Cuando salieron por la puerta del gimnasio al terminar la clase, al chico le dolía todo el cuerpo. Entre la pelea del otro día, el Jeet Kune Do y Defensa Personal donde tuvo que dejarse tirar al suelo al menos unas 30 veces, estaba hecho polvo. Definitivamente no iba a entrar a las clases que le quedaban, en vez de eso salió a los jardines del colegio junto con sus amigos y se tumbó debajo de la sombra de un árbol.
Liam seguía tarareando la cancioncilla. Mientas los demás bromeaban y se divertían él seguía dándole vueltas a la canción.  Al final acabó pegándosela a Gun también.
-¿No os vais a quedar tranquilos hasta que no la toquéis verdad? – dijo cansinamente Mousy
-¡Siii! ¿Me dedicarás la canción verdad? – Dijo emocionada Ash.
-Ni de coña chavala – Dijo Gun
-Piérdete Friki – respondió Ash malhumorada.
Mousy se acercó silenciosamente a Liam y le dijo al oído:
-Que bonito es el amor…
Ash y Gun seguían peleándose.
-Oye Ash ¿Qué tal está tu pikachu? Veo que ésta mañana te ha ayudado a peinarte – bromeó Gun refiriéndose a los pelos de Ashley, que los tenía revueltos.
La chica con un grito de frustración empezó a peinarse obsesivamente.
-Si ya digo yo, que detrás del odio hay un amor demasiado fuerte – Mousy se levantó junto a Liam y se dirigieron hacia su habitación. Liam asentía pensativamente. Cuando llegaron a la habitación, Liam cogió su guitarra eléctrica de color negro y la enchufó a los amplificadores y cogió la púa de su collar. Probó la guitarra haciendo un largo slide******. Pisó el pedal y distorsionó el sonido.
-Gun ¿Me sigues? – Dijo con una media sonrisa encantadora
-¡Ahhh! ¡Dale caña! – chilló Ashley intentando hacerse la rockera
-Ash, mejor déjales a ellos – le acalló Mousy
Gun se sentó detrás de la batería y empezó a marcar el ritmo.
-Vale, empezamos desde el principio – dirigió Liam
El chico empezó a cantar mientras Ashley emocionada, intentaba seguirlo, aunque se inventaba la letra.
A Liam le encantaba cantar y tocar la guitarra porque cuando lo hacía se sentía genial, una extraña alegría le recorría todo el cuerpo y hacía que olvidara todas sus preocupaciones. La música lo era todo para él. Era media vida suya.
Mousy harto de que Ash estropeara la canción la mandó callar…
………………………. (ALAN)
Iban todos vestidos con túnicas negras y las capuchas puestas por precaución. Nadie debía reconocerlos.
Estaban todos reunidos a las puertas de Hollow Castle en las sombras, ocultos. Había conseguido burlar las barreras de seguridad fácilmente, siempre ayudaba tener infiltrados dentro del colegio.
Alan reunió a todos alrededor de él para explicar el plan.
-Se que ahora mismo faltan muchos de nosotros. No es que se hayan acobardado, sino que tienen sus propias misiones que cumplir. Se reunirán con nosotros a su debido tiempo. Bien, vuestra misión es formar todo el alboroto y el caos que seáis capaces, para que yo y mis dos ayudantes podamos llegar hasta el despacho de la directora para hacernos con los planos. Por último, no dudéis en matar a todo el que se os ponga por delante. -Terminó Alan con una sonrisa peligrosa.
Repentinamente llegó otro encapuchado corriendo.
-¡Alan! – dijo asfixiado el encapuchado mientras se ponía junto a él. – Todo está listo. Ya podemos empezar.
-Muy bien gamma *******
El encapuchado llamado gamma miró a su alrededor buscando a alguien.
-¿Dónde está… delta? – se extrañó
-No te preocupes, se reunirá con nosotros más tarde, según el plan. Venga entremos. – Se puso en cabeza y dio la orden para que le siguieran.
Entraron por el gran portón y se dirigieron hacia su destino. Nada más entrar se encontraron con lo que parecía ser un profesor.
-Lo siento – empezó a decir el profesor – pero vosotros no sois del colegio así que no podéis…
En ese momento uno de los encapuchados le atacó violentamente. Varios alumnos que pasaban por allí no lo dudaron y acudieron a ayudarle.
Unos minutos más tarde había un gran alboroto en el hall. Alan sonrió satisfecho, solo faltaba robar los planos.
Salió del hall y se metió en el ala oeste, donde estaba el despacho de la directora. Era demasiado fácil. Repentinamente paró en seco, la directora se encontraba frente a él. Esperándole con los brazos cruzados.
-Hola Alan Blackborn, te esperaba.
Alan sonriendo con suficiencia avanzó hacia ella.
………………… (LIAM)
Los habían reunido a todos en la sala común de la tercera planta para informarles de algo.
Todos los alumnos de los cursos superiores estaban reunidos sin saber que pasaba y preguntándose el motivo de la reunión. Cuando empezaban a impacientarse, entró el director en la sala, muy serio, dirigiéndose al centro.
-Buenas tardes, os he reunido aquí para comunicaros algo muy importante. La espada del tercer héroe fue robada la semana pasada.
Un murmullo inquieto recorrió toda la sala, Liam y sus amigos se miraron sorprendidos.
El director los acalló.
-Creíamos que habían sido los de Hollow Castle, porque pensamos que habían descubierto nuestra tapadera y nuestras verdaderas intenciones de vigilarles de cerca. Aunque no tenemos pruebas para acusarlos, ya que ayer, mientras estabais en el castillo, algunos de vosotros ayudasteis a los profesores a registrar el castillo en busca de la espada y no la encontraron.
-Pero si no han sido ellos – preguntó un alumno bajito de pelo corto con gafas que estaba en primera fila - ¿Quién ha sido?
De nuevo comenzó a escucharse un fuerte murmullo por la  sala. Liam observó a los alumnos. Algunos estaban preocupados, otros muy enfadados les echaban la culpa a los de Hollow Castle, otros sentían miedo… Liam estaba sorprendido y confuso, ¿Para qué querría alguien la espada del tercer héroe? Que él supiera las espadas de los tres héroes eran importantes porque pertenecían a los tres fundadores de Battle Cross y tenía un importante valor histórico. Pero ahí acababa toda la historia.
Aunque en esos momentos no le importaba demasiado, tenía la cabeza en otra parte…
-… así que por ahora vamos a estar muy atentos y vigilar muy de cerca de todos y cada uno de los brujos y brujas que habitan Hollow Castle – siguió el director – les declararemos la guerra si hace falta. Además, hoy mismo me pondré en contacto con algunos miembros de nuestro gobierno en Landfiel para que envíen investigadores profesionales…
-“Bah, que aburrimiento” – pensó Liam. Después sus pensamientos volvieron de nuevo a Alana – “¿Qué tal le irá? ¿Cuándo la volvería a ver?”
Alguien abrió la puerta bruscamente y entró en la habitación corriendo. Sorteó a los alumnos hasta llegar al director. Éste le miró sorprendido.
-¿Qué sucede Gibes?
-¡Señor! Hollow Castle… - dijo sin aliento – Hollow Castle está siendo atacado.
Liam al oír esto, sonrió.

FIN DEL CAPITULO           

* Fall Out: un juego de la PS3 que consiste en matar a una especie de mutantes que han sobrevivido a una guerra nuclear.
** Call of  Duty: Juego de disparos. Ambientado en la guerra, y tienes que ir matando a otros soldados. Gun prefiere jugar online.
*** Shooter: típicos juegos de disparo.
**** Axel y Roxas. Como los del Kingdom Heart! =D
***** Jeet Kune do: sistema de artes marciales y una filosofía de vida desarrollada por Bruce Lee.
****** Slide: gesto de deslizamiento sobre las cuerdas para obtener sonidos chillones o melancólicos
******* Gamma: El grupo de Alan está organizado por rangos. El más importante recibe el nombre de “Alfa” (primera letra dentro del alfabeto griego) Alan recibe el nombre de  Beta (siguiente después de la alfa). Sus dos esbirros reciben los nombres de Gamma y Delta. Y así sucesivamente.

viernes, 3 de junio de 2011

Capitulo 9 **Hysteria** (MUSE)

………………… (MATT)
El ambiente se cargaba por momentos… ya hacía un rato que aquél chico atractivo de mirada verde había “raptado” a la pobre Alana. Selene no hacía más que dar vueltas, furibunda, intentando pasar a través de aquél grandullón llamado Gun. Si seguía así de pesado lamentaría las consecuencias.
-¡Que te apartes de mi camino maldito armario empotrado! – gritó furiosa Selene con una mirada que mataría. Sus mejillas enrojecían más por momentos.
-¿Es siempre así de impulsiva? – le preguntó el chico de ojos azules que se hacía llamar Mousy.
-Si, hijo, si… - le contestó Matt suspirando.
¡JA! – se jactó Gun. Selene infló los mofletes con cara de enfado – ¡Pareces un Jigglypuff* enfadado!
-¿Cómo te atreves a compararme con esa birria de Pokemon? – Dijo indignada Selene - ¡a mí me gusta más Vulpix!
Gun al oír esto empezó a reírse a carcajadas. Selene apretó la mandíbula y empezó a respirar fuertemente. Matt observó que una pequeña brisa, que cada vez iba en aumento, empezó a girar alrededor de la chica. Fuera se oyó una tormenta aproximándose cada vez más. Matt silbó.
-Esto se está poniendo feo – comentó.
Selene se dirigió hacia Gun con intención de pegarle, el grandullón le puso la mano en la frente parándola.
-¿Dónde vas pequeñaja? – Se burló Gun.
-No debería haber dicho eso… - Canturreó Matt.
Entonces Selene, pillando desprevenido a Gun, lo cogió del brazo, y le hizo una perfecta llave de judo. Gun acabó estampado contra el suelo y con cara de sorpresa.
Matt se quedó boquiabierto, ¿de dónde había sacado tanta fuerza ésta chica para lanzar por los aires a Gun y dejarlo KO en unos segundos?
-¡Hahahaha! – Se carcajeó Mousy – Te han dado a probar de tu propia medicina.
La chica rubia se llevó las manos a la boca sorprendida, mirando a Selene como si fuera un bicho raro.
-Se veía venir –Comentó Tay subiéndose las gafas.
La chica pasó al lado de Gun altivamente, cogiéndose el vestido y haciendo una especia de reverencia comentó dulcemente.
-Ha sido un placer destrozarte.
Gun seguía en el suelo embobado mirándola. La gente de alrededor contemplaba la escena muy asustada.
………………………………….. (ALANA)
Cuando llegaron al balcón, Liam la soltó.
-Cada día eres más insoportable – Dijo Alana arreglándose el vestido.
-Ya sabes que forma parte de mi encanto personal. – Respondió Liam altivamente.
-¿Me puedes decir ya que es lo que quieres de mí? – Dijo bruscamente Alana.
-Quiero una explicación – dijo con su habitual tono mandón.
Alana no supo que decir. No le podía contar a Liam que era bruja, se supone que era un secreto que no podía desvelar a nadie, aunque ya se lo hubiera contado a alguien…
-¿Explicación? – Contestó haciéndose la tonta - ¿De qué?
-Vamos, - Liam rió sarcásticamente – sabes perfectamente de lo que te hablo. ¿Qué sucedió la noche que te fuiste de casa? ¿Por qué desapareciste de repente?
-Bueno, no sé – empezó Alana verdaderamente cabreada – dímelo tú. Puede ser por el hecho de que me dijiste cosas horribles, porque me dijiste que no quería que hubiera nacido, o la parte en la que te tiraste encima mía…
-Primero, no me tiré encima de ti – reprochó Liam enrojeciendo levemente – Segundo, me refiero al momento en que me lanzaste contra la pared y vi como una bola de fuego me empujaba.
-Yo solo me defendí, y no había ninguna bola de fuego… - Respondió Alana nerviosa.
-Se perfectamente lo que vi – objetó Liam cabezonamente.
-Liam… - se mofó Alana - ¿No te han dicho que la droga es mala?
Liam se puso muy rojo de vergüenza.
-¡No estoy loco, y tampoco tomo drogas! – Gritó alterado - ¡Se perfectamente lo que vi!, y sino… ¿Qué me dices de hace un momento…? ¡Me has quemado!
Alana para no descubrirse, decidió reírse de la situación, como si todo aquello la pareciera descabellado e imposible.
-En serio Liam… - empezó la chica – deja de ser tan imaginativo e infantil, madura un poco.
El chico apretó los puños y dijo:
-¡Por lo menos no soy un mentiroso como tú! ¿Qué te crees, que no te conozco? Se perfectamente cuando mientes.
-Cada vez te pareces más a tu hermano – le recriminó Alana suspirando e intentando cambiar de tema.
Alan era el hermano mayor de Liam, cuando tenía 9 años los Blackborn lo mandaron a estudiar con su tía lejana ya que tenía un carácter muy problemático e irracional. A la larga podía acarrear problemas.
Alana sabía que en realidad se parecían poco los dos hermanos, pero con tal de que la dejara en paz, haría cualquier cosa.
-¿Qué tiene que ver Alan ahora? – Dijo Liam furibundo – No creo que tenga nada de malo parecerse a mi hermano, además, yo soy mejor que él.
-¿Y cómo estás tan seguro de que eres mejor? – Discrepó alana – Ya hace mucho que no hablas con él, ni tampoco lo ves.
Liam soltó una risa un tanto rara.
-No sabes nada… - dijo el chico con una sonrisa pesarosa mientras negaba con la cabeza – y no te culpo. Es mejor que no sepas nada.
-Qué quieres decir…
Liam sonrió maliciosamente.
-Tú no me quieres decir nada de lo que pasó ese día, y yo no te pienso decir nada de lo que sé.
-¿Intentas chantajearme? – sospechó Alana. Estaba empezando a cabrearse.
-No, y tampoco tenía pensado contarte nada.
De repente Alana se dio cuenta de algo en lo que no se había fijado hasta ahora. La expresión de Liam tenía un ligero matiz de tristeza y decepción. Hacía tanto que no había visto una expresión en el rostro del chico que no fuera altiva y pretenciosa, que se sorprendió de ello. Realmente Liam había pasado tanto tiempo ocultando sus sentimientos que Alana había llegado a pensar que él no sentía nada, ni felicidad, dolor, tristeza… pero allí estaba ahora, una chispa de sentimiento, aunque seguramente Liam lo hubiera negado. ¿Qué es lo que había pasado con su hermano para que él expresara algo?
-Bueno, ¿Me vas a decir ya que pasó esa noche? – insistió tozudo Liam.
-Que no pasó nada, que son imaginaciones tuyas…
Liam cada vez parecía más enfadado, cogió a la chica fuertemente del brazo y dijo amenazadoramente:
-No juegues conmigo…
-¡Tú, cretino! – gritó Selene que había aparecido milagrosamente – deja en paz a mi amiga.
Liam al ver a Selene la soltó mirándola como aburrido.
-Li – dijo Gun que fue corriendo hacia donde estaban, detrás venían todos los demás – Lo siento, no pude retenerla por más tiempo.
-No importa – la chica rubia fue corriendo a coger del brazo a Liam y éste añadió mirando a Alana con una expresión que no logró descifrar – no ha servido de nada.
La “lapa” de Liam suspiró mientras se ponía un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Bueno pues entonces podemos volver a la fiesta ¿no? – Dijo la rubia molesta – no hacemos más que perder tiempo – miró al grupo de Alana como si fueran unos bichos repelentes – y no he disfrutado nada del baile.
-Pues vuelve al baile – contestó repentinamente Tay sorprendiendo a  todo el mundo – aquí nadie te necesita.
La chica se le quedó mirando muy seria mientras entrecerraba los ojos. Alana vio que la chica enfurecía por momentos. La verdad no le importaba que la rubia se pusiera borde, así tendría una excusa para quemarle el vestido. La muchacha  abrió la boca para contesta a Tay pero Liam se adelantó.
-¿Quién te crees que eres para hablar a Ashley así?
-¿Y tú quién te crees que eres para llevarte a mi amiga a rastras y dejarle en ridículo de esa manera? – Le echó en cara Tay a Liam enfadado.
Liam rió prepotentemente.
-¿Qué pasa? – Rió la chica rubia - ¿Acaso el amigo de la sirvienta se ha puesto celoso…?
-Ash ya vale… - le cortó Liam.
-¡Yo no soy ninguna sirvienta!
Hablaron a la vez Liam y Alana
-¡Tú! Pelo paja de las narices – se metió en medio Selene dirigiéndose a Ashley - ¡Cierra tu maldita boca de silicona de una vez!
Ashley dio un pequeño grito ofendido. Gun por el contrario empezó a reírse.
-¿Cómo te atreves enana insolente…?
Repentinamente un rayo cayó muy cerca de donde estaban.  Todo el mundo se sobresaltó, menos Selene que estaba muy seria y roja.
Matt, con una expresión entre miedo y preocupación cogió a Selene de la mano y dijo:
-Honey… vámonos de aquí…
-Debe morir – habló sombría Selene. A Alana le recordó el día en que le arrancó la cabeza al peluche y dijo algo parecido.
Gun seguía riendo y el chico de los ojos azules tenía una expresión preocupada en el rostro. Por el otro lado Liam y Tay había empezado a discutir acaloradamente.
-… se nota a la legua que eres un presuntuoso y un hipócrita – le recriminó Tay.
-Pues yo odio a los tipos como tú – le contestó Liam con una voz cortante mientras le fulminaba con la mirada – no me llegas ni a la suela de los zapatos…
Entre todos habían formado un alboroto haciendo que las personas que se encontraban en el balcón se fueran. Alana ya estaba harta de tantas discusiones. Sus voces le estaban empezando a dar dolor de cabeza, además estaba mareada. No aguantó ni un segundo más, dio media vuelta y se dirigió hasta la puerta de salida. Las voces cada vez sonaban más lejanas para alivio de Alana, cuando escuchó alguien llamarla. Se volvió para ver quién era. Liam se dirigía hacia ella.
-Márchate y déjame en paz – le gritó la chica mientras empezaba a correr - ¡Dejadme todos en paz!
No quería escuchar a nadie más. Estaba harta. No quería verse en nada que le recordara a su pasado y no quería verse envuelta en ninguna discusión más. Hasta aquí había llegado su límite, lo único que quería era paz y tranquilidad ¿Tan difícil era de entender?
Cogió el móvil y le mandó un mensaje a Erik. Él era el único capaz de tranquilizarla. El único con quien se sentía a salvo. El único que la comprendía.
Quedaron en la plaza central. Alana iba caminando deprisa por las calles desiertas del pueblo. No había mirado la hora pero debía de ser muy tarde para que no hubiera gente por la calle. El vestido era un poco molesto, ya que iba rápido y se le enredaba entre los zapatos. La chica sin soportarlo más, se cogió el bajo del vestido para que no le molestara. El pueblo de noche, era un poco tétrico y más por las calles en las que no había farolas. Parecía que de un momento a otro algún vampiro o monstruo de cuentos de miedo saldría de algún rincón y se abalanzaría sobre Alana. Por fin llegó a la plaza que estaba iluminada, y vio a Erik. El chico estaba sentado en el poyete de la fuente jugando con el agua con la mirada perdida, seguramente sumido en sus pensamientos. Cuando Alana se acercó más, Erik pareció sentirla y movió rápidamente la cabeza en dirección a la chica. Al verla vestida así sonrió dulcemente.
-Siempre he sabido que eras una princesa – le alabó - ¿Quieres que vaya a buscar tu calabaza? Ya son más de las 12.
Alana riendo le abrazó
-¿Para qué quiero un carruaje si no quiero huir del príncipe?
-Jajajaja – rió el chico – ya sabía yo que no podía estar mucho tiempo apartada de mí.
-Estúpido, no te lo tengas tan creído – habló de repente una voz familiar.
Erik y Alana se giraron y vieron a Liam, apoyado contra un árbol con un pie sobre éste  y los brazos cruzados.
Alana se le quedó mirando con la boca abierta sin dar crédito a lo que había escuchado ¿La había seguido?
Por el contrario Erik empezó a reírse despreocupadamente.
-¿Y éste de dónde sale? – le preguntó Erik a Alana - ¿Es que hay por aquí algún circo y no me he enterado…?
-¿Y tú que haces aquí? – le inquirió Liam mirándolo con dureza.
-Hola, soy Erik, el novio de Alana – se presentó sonriendo
-¿Erik…? ¿Novio…? – dijo extrañado Liam
-Así es – Dijo Erik mientras volvía a abrazar a Alana
-Liam, piérdete de una vez – gruñó la chica.
-Aquí el único que tiene que perderse es el gilipollas de tu “novio” – Añadió Liam imitando la voz de Alana. Después dijo con voz normal - tú y yo seguimos teniendo una conversación pendiente…
Erik que sonreía abiertamente, le cambió la cara el oír aquello. Se puso repentinamente serio y se separó de la chica.
-Erik… tranquilo…
Erik ignoró a Alana y se dirigió amenazadoramente hacia Liam.
-Tú… ¿tienes algún problema con nosotros…? – Dijo fríamente.
-La verdad es que si – añadió Liam mientas sonreía son suficiencia – Contigo. Eres realmente muy molesto.
Erik rió sarcásticamente
-¿Acaso te has visto la cara? ¿O es que tu gran prepotencia te lo impide?
A Liam se le empezaron a poner las mejillas rojas.
-Repite eso si te atreves
Alana notó que el ambiente se estaba volviendo pesado y agobiante. Si Liam seguía así de desagradable, iba a pasar algo gordo. No había visto nunca a Erik tan enfadado y tampoco quería verlo. La chica fue hacia donde estaban los chicos y se puso en medio.
-Chicos, ya basta – cortó Alana
Los chicos la ignoraron olímpicamente.
-Que miedo… - Dijo Erik sarcásticamente – el señor metomentodo se ha enfadado…
-Pues sí – empezó Liam de forma irritante – estoy enfadado y molesto por tener que verte esa cara de estúpido que tienes ¿No has pensado en ponerte una bolsa en la cabeza? – Se rió Liam – estarías incluso guapo.
Erik volvió a reír.
-¿Por qué no te vas a dormir? Es muy tarde, y los niños se van a dormir a las 10. Además vamos a tratar asuntos de gente mayor – Dijo con maldad Erik.
-¡Soy más mayor que ella! – Dijo Liam señalando a Alana - ¡Gilipollas tengo dos años más! Alana vámonos, no pintamos nada aquí.
Liam cogió de la muñeca a Alana y tiró de ella.
-¡Suéltala! – Gritó Erik alterado mientras abrazaba acaparadoramente a Alana.
-Chicos por favor, parad ya – Dijo desesperada la chica – Liam, vete, no lo estropees más.
-¡Ella no es una cosa que te pertenece! – Le gritó Liam a Erik
Erik se fue a abalanzar contra Liam pero Alana le agarró con dificultad.
-¡BASTA YA! – Gritó la chica - ¡Dejad de ignorarme! ¡He dicho que os estéis quietos!
-Esto ya es algo personal – le dijo Erik a la chica – Alana por favor apártate – añadió alterado.
El chico la apartó de su lado y Alana tropezó con su vestido y cayó.
Liam cerró las manos en puños y su boca formó una fina línea.
-Ni se te ocurra ponerle la mano encima – gritó Liam furioso como nunca lo había estado.
Alana que estaba intentando ponerse en pie escuchó un fuerte golpe, y cuando levantó la cabeza vio a Erik, un poco más atrás de donde se encontraba, con la mano en la mandíbula. En el labio tenía un corte que sangraba. Liam lo vigilaba atentamente en guardia. Estaba respirando fuertemente como si hubiera estado corriendo. Erik le miraba con una expresión asesina en el rostro. El chico escupió  sangre al suelo.
-¿¡Cómo te atreves a pegarme un puñetazo niñato de mierda?! – le acusó Erik muy enfadado. Le temblaba la voz - ¡Te voy a matar!
Liam con su habitual sonrisa prepotente movió el dedo para que se acercara mientras le retaba:
-Ven si te atreves.
Alana no le dio tiempo a reaccionar y cuando se quiso dar cuenta los dos chicos estaban enzarzados en una pelea.
Erik poseído por la furia le hizo un placaje a Liam estampándole contra un árbol y le cogió del cuello de la camisa fuertemente.
-La has cagado chaval – le amenazó Erik – me has cabreado de verdad.
-¡JA! – Rió burlonamente  Liam -  ya tengo una excusa para hacerte polvo – acto seguido le dio un fuerte cabezazo haciendo que Erik le soltara.
Lo único que conseguía  ver Alana eran puñetazos y patadas a toda velocidad. Se notaba que los chicos tenían conocimientos de artes marciales muy avanzados. Tenían una forma parecida de luchar.
-¡Parad! – gritó Alana asustada. El corazón le latía muy rápido ¿Cómo podía pararlos?
Erik le pegó un fuerte puñetazo pero Liam lo esquivó rápidamente con el brazo, éste le devolvió un puñetazo que también fue esquivado. Erik ágilmente se agachó y le propinó una patada en el estómago del otro chico, el cual retrocedió unos cuantos pasos con las manos en el sitio donde le había dado y con cara de dolor.
-¿Qué pasa? ¿Al bebé le ha dolido? – se burló Erik.
-¡No tanto como te va a doler a ti!
Liam velozmente le dio una fuerte patada en el costado pillando desprevenido a Erik quien cayó en la fuente. Se levantó empapado.
-¿Qué está pasando aquí? – Dijo Gun sorprendido, que apareció al lado de Alana.
-Tienes que ayudarme a separarlos – suplicó la chica desesperada – si no hacemos algo se van a matar.
Gun por primera vez serio asintió.
En ese momento Liam y Erik corrían el uno hacia el otro, pero Gun se interpuso en el camino de ambos haciendo que pararan en seco. Aprovechando este momento cogió a Liam y lo apartó un poco.
-¡Suéltame! – Gritó Liam enfadado – voy a matarlo.
Alana pareció reaccionar y corrió hacia Erik quien se acercaba peligrosamente hacia los dos amigos. Le abrazó fuertemente y le suplicó con lágrimas en los ojos:
-Erik, por favor, déjalo ya.
El chico pareció despertar y poco a poco se fue relajando. Finalmente abrazó a Alana cuidadosamente y le dijo
-Vámonos, antes de que me arrepienta.
Se dieron la vuelta y empezaron a alejarse de allí cuando escucharon de fondo:
-¡Esto no va a quedar así! – gritó Liam que seguía intentando soltarse de su amigo.
-Te puedo asegurar que no – dijo Erik en voz tan baja que Alana pensó que se lo había imaginado.
FIN DEL CAPITULO
*Jigglypuff es un tipo de Pokemon super mono (¿Todos sabeis lo que es un Pokemon no?) Buscad la imagen en google =D

viernes, 27 de mayo de 2011

Capitulo 8 **Miracle** (Paramore)

Alana se encontraba frente al espejo, admirando su vestido. Ya habían pasado varias semanas desde lo ocurrido con Erik, y todavía al pensar en ello, se sonrojaba. Dio un giro para ver mejor el vestido. Simplemente era perfecto. Era un vestido largo de color rojo vivo. Tenía un escote palabra de honor, pegado hasta la cintura y suelto por debajo. Por detrás era abierto, unido con cuerdas muy finas. También tenía una tela transparente y vaporosa que iban enganchadas a las muñecas. Cuanto más lo veía, más le gustaba. Nunca había llevado algo tan delicado y bonito. Solo le faltaba un detalle. Giró la cabeza y vio en su cama el colgante que siempre llevaba. Lo cogió y lo miró pensativa.
-“Puede que éste colgante fuera de mi madre – pensó Alana – pero se lo regaló mi padre con todo  su cariño, y ahora ese cariño me pertenece a mí”
-¿Ya estás lista? – preguntó Selene que acababa de entrar por la puerta. – Hay que darse prisa, sólo quedan unas pocas horas para el baile, y todavía tenemos que arreglarte ese pelo y maquillarte.
-No sé por qué tanta histeria – Dijo Alana un tanto malhumorada – Por cierto, te queda muy bien el vestido.
A Selene se le iluminó la cara con una gran sonrisa.
-El tuyo tampoco está mal – comentó
Selene llevaba un vestido palabra de honor negro, le llegaba hasta las rodillas. La parte de arriba era un corsé, y tenía también unas mangas caídas y sueltas de encaje. La falta era de gasa y suelta. Tenía unos zapatitos negros con tacón atados al tobillo.
Su pelo, siempre tan lacio, ahora tenía un elegante recogido y varios mechones sueltos, rizados en bucles.
La sombra negra en los parpados le resaltaba el color lila de sus ojos. Los labios rojos, la hacían parecer más una pequeña muñequita.
Como toque final llevaba una gargantilla con una cruz, y unas cadenitas enganchadas a ésta.
-Bien – Dijo Selene mirando el pelo de Alana con ojo crítico - ¡Hay que pedir refuerzos! – Salió al pasillo y gritó - ¡Matt! Ven aquí.
El chico que estaba hablando con un compañero se acercó a la habitación.
-Dime cari – dijo alegremente. Cuando clavó la vista en Alana dio un chillido de sorpresa y exclamó - ¡Esto necesita de mis habilidades urgentemente!
Cogió a Alana de la muñeca y la metió dentro de la habitación. Selene con cara de maníaca, cerró la puerta tras ellos. Dos horas y media más tarde, Alana salía de su habitación completamente arreglada.
Matt y Selene le había recogido con horquillas el lado izquierdo del pelo, y el resto iba suelto y más rizado que nunca, en cascada hasta la cintura.
En la cara llevaba una máscara atada con un lazo: era negra y resaltaba mucho sus ojos color gris plateado.
Los cuatro amigos se reunieron en la puerta de la biblioteca para subir juntos a la cuarta planta, donde se encontraba la gran sala de baile.
Los chicos también se habían arreglado bastante:
Tay llevaba un traje gris con el chaleco a juego. También tenía una pajarita negra, camisa blanca y el pelo totalmente engominado hacia atrás.
Matt, por el contrario, iba vestido a juego con su extravagante personalidad.
Vestía unos pantalones pitillo blancos, camisa de manga larga blanca, le estaba bastante pegada. Un chaleco plateado muy llamativo y una pajarita azul. Calzaba unos mocasines negros, y su pelo rojo y brillante, lo llevaba de punta.
Subieron a la cuarta planta, y se pararon frente al gran portón que daba a la sala de baile. Suspirando, abrieron la puerta y entraron.
……………………………………… (¿?)
Alguien estaba en una habitación oscura, lo único que iluminaba la habitación era una pequeña luciérnaga confinada en un bote de cristal. Aquel extraño sostenía la espada del tercer héroe mientras jugaba con ella y la examinaba. Por una ventana entraba aire, haciendo mover las cortinas. Dos personas más entraron en la habitación.
-¿Qué noticias me traéis? – preguntó el extraño a modo de saludo.
-Todo va bien – informó uno de los visitantes – nadie sospecha de ti. El director de Battle Cross cree que han sido los de Hollow Castle.
-Perfecto – una sonrisa se le dibujaba en el rostro – seguimos con el plan que teníamos desde el principio.
-La parte de poner a Battle Cross contra los brujos fue fácil – dijo divertida la otra visitante – Tendrías que haber visto la cara del director cuando se enteró del robo Alan, estaba realmente furioso.
-Entonces solo nos falta distraer a los de Hollow Castle y todo irá ya solo…
-Y entonces – Alan con un fuerte golpe cortó con la espada una mesa cercana – se hará justicia.
………………………………………. (ALANA)
La sala estaba abarrotada de gente. Todos vestían trajes de gala y llevaban máscaras. Algunos ya se la habían quitado hartos de llevarlas, y las sujetaban en la mano o acababan encima de alguna mesa. La sala era enorme, toda ella era dorada y blanca. Del techo colgaban enormes arañas que iluminaban la sala, el suelo era blanco marfil muy brillante. Grandes ventanales se abrían en las paredes y largas mesas, pegadas a la pared, con comida y bebidas. Al fondo había una especie de escenario donde se hallaban muchos instrumentos musicales, más apartado se encontraba  un precioso piano de cola negro. Al otro lado de la sala había un gran balcón donde  varias parejas estaban  tonteando.
-Fly – le dijo emocionado Matt - ¿Después me dejarás bailar contigo no? Tengo que presumir de amiga – le guiñó un ojo.
-Yo no sé bailar – dijo negándose – y además ¿presumir de qué?
-¡Oh vamos! – Matt puso los ojos en blanco – lo sabes muy bien – señaló con la cabeza a un grupo de chicos que se la comían con los ojos y cuchicheaban entre ellos.
Alana sonrojada dijo:
-A mí solo me interesa quien es especial para mí.
Matt fue a replicarse, pero Selene le cortó.
-Ya vienen los de Battle Cross – informó Selene mientas señalaba la puerta.
Por ésta entraron montones de chicos y chicas arreglados para la ocasión. Miraban a todas partes curiosos y hablaban entre ellos. La mayoría de los chicos, como Selene había dicho, eran verdaderos atletas, todos muy musculosos y las chicas esbeltas y en muy buena forma.
Cuando todos hubieron entrado en la sala, los dos directores de ambos colegios, subieron al escenario y se dieron la mano. El director de Battle Cross era alto, alrededor de los cuarenta años, aunque seguía en muy buena forma. La cara la tenía llena de cicatrices aunque la más llamativa le atravesaba los labios superior e inferior de la parte derecha de su cara. Su pelo marrón oscuro estaba cortado al estilo militar, y sus grandes y severos ojos oscuros recorrían críticamente el salón. Su abuela se acercó al micrófono y habló:
-Bienvenidos y gracias al director Elías por haber accedido a hacer posible este bailes entre ambas instituciones. Es importante que las personas se respeten aunque sean  diferentes. También es importante que no se guarden rencor por cosas pasadas. – La directora clavó su mirada en Alana – Y sin más dilación, doy comienzo a esta fiesta. Disfrutadla.
La banda comenzó a tocar. Algunos alumnos se dirigieron rápidamente hacía las mesas con comida mientras que otros, se dirigían al centro de la pista a bailar. Algunos alumnos haciendo caso al discurso de la directora, se acercaron a charlar con alumnos del otro centro. Alana y sus amigos se acercaron hasta las mesas para servirse comida, a partir de ahí sus amigos se dedicaron a hacer lo que más les interesaba. Selene se fue directa hacia la comida, llenando su plato hasta arriba. Tay se puso a charlar con alumnos del otro colegio, y Matt se dedicaba a revolotear y a tontear con un chico de Battle Cross especialmente grande y fuerte. Alana por el contrario no hacía más que rechazar a todos los chicos que la invitaban a bailar. La chica ya llevaba un rato aburrida, así que se dedicó a observar a la gente. Entonces vio a un grupo de gente que le llamó especialmente la atención. Uno de ellos era bajito, pero fuertote. Tenía el pelo castaño y rizado, aunque lo que más llamaba la atención eran los pequeños pero increíbles ojos azules que parecían dos linternas. Llevaba un traje negro de chaqueta con la corbata a juego, también una camisa azul claro. A su lado había una chica muy alta, de piernas kilométricas. Su pelo era rubio y corto con un flequillo al estilo emo cogido con pincitas brillantes. Llevaba un vestido muy corto y pegado con una raja que marcaba aún más sus piernas. La prenda era color verde manzana con adornos en rosas, calzaba unos tacones de aguja muy  altos. Pero lo que realmente llamaba la atención eran los dos chicos a los que iba agarrada la muchacha. Uno era muy alto y musculoso. Su pelo era rubio y rizado con unos ojos de un bonito color azul. Iba vestido con un esmoquin negro, una camisa blanca que le quedaba muy ajustada, con un botón desabrochado y las mangas arremangadas hasta la altura de los codos. Llevaba la corbata atada al brazo derecho en forma de brazalete. En su mano izquierda sostenía una chaqueta negra apoyada en el hombro. El otro chico que estaba al otro lado era…
Reconoció esa increíble mirada verde al momento.
…………………………………………….. (¿?)
-¡Rápido! Debemos darnos prisa – dijo la profesora Mindblood – Antes de que se den cuenta.
Se encontraban recorriendo rápida y sigilosamente los pasillos de Hollow Castle.
-Pero profesora – dijo el alumno más cercano - ¿De verdad creen que la espada del tercer héroe está en el colegio?
-Eso creemos – contestó mientras giraban una esquina con precaución – tenemos que buscar bien.
-Este colegio es enorme – comentó una alumna mirando a todas partes con inseguridad – vamos a tardar horas.
-Por eso la fiesta será larga – habló otro chico sonriendo
………………………………………………. (ALANA)
Liam estaba allí, a unos cuantos metros sonriendo despreocupadamente.
Llevaba una camisa blanca con varios botones desbrochados y una corbata negra colgada en el cuello pero sin anudar. Sostenía una chaqueta apoyada en el hombro, como su amigo.
Unos vaqueros negros, con cadenas colgadas y para darle su toque personal, unas converses negras.
El pelo lo llevaba con su habitual melena despeinada y sin recoger. Tenía varios collares, entre ellos una púa plateada.
Estaba bromeando con su amigo y repentinamente, como si notara que ella le miraba, clavó su vista en la de Alana.
Su primera reacción fue contener el aliento, pero luego sonrió pícaramente.
Alana no podía creérselo, había olvidado completamente que Liam estudiaba en Battle Cross. ¿Cómo había sido tan estúpida? ¿Cómo la había podido reconocer si llevaba el antifaz puesto? ¿Por qué siempre le pasaba todo a ella? Entonces Liam empezó a avanzar despreocupadamente hacia ella. Cada vez se acercaba más. La chica estaba más nerviosa con cada paso que daba, hasta que se le ocurrió algo.
-Matt – Dijo con firmeza la chica mientras le agarraba de la muñeca – He cambiado de opinión – Se quitó el antifaz y lo tiró al suelo – Vamos a bailar.
-¡Ay  Honey! ¿Pero qué…?
Alana le dio un tirón y lo arrastró hacia la pista de baile, pasando por el lado de Liam. Olía a regaliz rojo y a… menta.
Se dirigieron a la pista de baile y empezaron a bailar. Por el rabillo del ojo Alana vio que Liam se acercaba a la chica de la que estaba acompañado y le susurraba algo al oído. Ésta rió tontamente y le dio un beso en la mejilla. Odiaba a las tías así, se comportaban de una manera desquiciante. En ese momento se preguntó qué pasaría si accidentalmente el pelo de aquella chica empezaba a arder. Liam dirigió a su pareja al lado de Alana y empezó a bailar también. La chica molesta, dirigió a Matt hacia otra parte, perdiendo de vista por fin a Liam. Alana suspiró aliviada. No le hacía ninguna gracia tenerle tan cerca. Pensó en salir corriendo entre la multitud y esconderse en su cuarto, pero no pudo hacerlo ya que en ese momento Matt dijo canturreando alegremente:
-¡Cambio de pareja! – mientras se separaba de ella y agarraba a otra chica.
-¿Qué quieres decir con eso? – gritó Alana alarmada. Estuvo a punto de gritarle que no la dejara sola, pero en ese momento alguien tomó la posición de Matt.
La cogió por la cintura fuertemente, y de la mano y comenzó a dirigirla. Demasiado tarde.
-Hola – dijo Liam socarronamente - ¡Cuánto tiempo!
A Alana se le cambió la cara, de preocupación pasó a sorpresa y luego a enfado.
-Bueno, veo que te alegras de verme – dijo sonriendo - ¿No vas a decir nada?
-¡Piérdete! – la chica intentó soltarse de él pero no pudo, Liam era demasiado fuerte. Pero no se daba por vencida y siguió forcejeando.
-Si no paras tendrás que bailar a mi manera, te lo aseguro. – Le amenazó Liam, pero viendo que no había ningún caso añadió – tú lo has querido.
La levantó como si de una pluma se tratara y puso los pies de Alana sobre los suyos, como una niña pequeña. La agarró fuertemente por la cintura para que no se escapara. Alana se sintió aprisionada. Sus caras quedaron tan cerca que la chica podía ver total claridad esos ojos verdes. En ese momento no supo que decir ni que insulto usar contra Liam. Se arrepintió demasiado tarde de no haberse puesto esos tacones de aguja para poder agujerearle los pies a gusto. Pero entonces se le ocurrió una idea. Dejó de resistirse. Aliviado Liam la liberó un poco, Alana se le acercó un poco más y le susurró al oído mientras apoyaba las manos en el pecho del chico.
-Siempre he tenido ganas de hacer esto… - ronroneó Alana.
Liam puso cara de  no podérselo creer y entonces dijo:
-Yo…
Alana acumuló fuego en sus manos, quemándole así un poco el pecho al chico. Éste sorprendido la soltó, momento que aprovechó Alana para alejarse de él.
-Esto es lo que pasa cuando juegas con fuego – la chica se dio media vuelta escondiéndose entre la gente.
Liam se quedó allí pasmado mientras se llevaba las manos al pecho.
Alana no sabía dónde ir, ya no servía de nada ir a su habitación ya que el encontronazo que tanto quería evitar ya había tenido lugar. Estaba muy agobiada ¿Por qué no la dejaba en paz? ¿Acaso no se daba cuenta de que no quería verle? Desde la última noche que pasó en casa de los Blackborn y había pasado todo aquello, no había querido saber nada más de él. Nunca perdonaría todo lo que Liam le había dicho aquella noche.
Cuando quiso darse cuenta, estaba sentada en el piano tocando teclas al azar.
-Fly ¿Estás bien? – dijo preocupada Tay. Sus amigos se había acercado a ella – hemos visto lo que te ha pasado con aquel chico.
-He tenido que estar agarrando a Selene un buen rato. – Dijo Matt señalando a Selene que estaba de brazos cruzados echando chispas literalmente – sino se le hubiera lanzado al cuello.
-Tendría que haberlo achicharrado vivo – apuntó Selene mientras abrazaba a Alana -¿Te ha hecho daño?
-No – sonrió cariñosamente la chica – ya le di yo su merecido.
-Esto… - empezó Tay mirando tras ella – creo que deberías darte la vuelta.
Alana obedeció y se encontró frente a frente con Liam y sus amigos. Iba sonriendo de la manera que más le molestaba a Alana. El chico más grande se reía a carcajadas mientras la chica rubia y el muchacho más bajo la miraban con recelo.
-Aunque creo que no ha tenido suficiente – Alana torció el gesto.
-Vaya Alana – bromeó Liam -  no te recordaba tan… ardiente.
Su amigo el grandullón se desternilló a carcajadas limpias. Selene lo fulminó con la mirada.
-Tus chistes siempre han sido pésimos – gruñó Alana. El amigo de Liam todavía se reía exageradamente.
-Joder, tío – comentó el amigo mientras se secaba las lágrimas de tanto reír – no me había reído tanto desde que le hice a Mousy la técnica ninja de los mil años de dolor*
La espectacular chica rubia se cogió del brazo de Liam mientras decía:
-Cari… ¿Quién es ésta… - miró a Alana de arriba abajo – “chica”?
-Ash, después te cuento. – Le dijo Liam y dirigiéndose a Alana dijo – tenemos que hablar.
-Pues yo creo que aquí nadie tiene que hablar con nadie – declaró Selene poniéndose delante de su amiga.
El grandullón se puso frente a ella cruzando los brazos y sonriendo malignamente.
-Gun… - empezó Liam
-Tranquilo Li, déjamelo a mí – dijo seguro de sí mismo – se tratar con muñequitas lindas y delicadas.

Alana pesó que aquél chico no debería haber dicho eso. La chica inquieta observó a Selene y vio que sus mejillas enrojecían por momentos.
-Ya verás tú la delicadeza por donde le va a salir – comentó Matt a Tay por lo bajo.
-De acuerdo – habló Liam – te dejo al mando Gun.
-Hi!** - Exclamó el chico.
Liam fue junto a Alana y le cogió de la mano
-Vamos – le dijo señalando al gran balcón – tenemos que hablar.
-Ni lo sueñes – le apartó la mano violentamente.
Liam se encogió de hombros y añadió:
-Como quieras.
Y como si fuera lo más normal del mundo la cogió como si de un saco de patatas se tratase, echándosela al hombro y dirigiéndose hacia el balcón. La gente sorprendida miraba la escena.
-¡¿Cómo te atreves?! – chilló Alana indignada pataleando. Después miró a Matt y le gritó – Matt, ayúdame.
Matt ignorándola fue a hablar con el chico bajito de ojos azules mientras Tay observaba con los ojos entrecerrados como se iban.
FIN DEL CAPITULO

*técnica ninja, que sale en la serie de naruto.
** palabra japonesa que significa “Si”

viernes, 20 de mayo de 2011

Capitulo 7 **Someday** (Nickelback)

----------------- (DIRECTOR DE BATTLE CROSS)
-¡Buscad por todas partes! ¡Organizad grupos de búsqueda! ¡Incluso matadlos si hace falta! – gritaba el director de Battle Cross colérico.
-Señor – Dijo la profesora Mindblood – he reunido a los mejores de grupo C para rastrear la zona este.
-Bien, y estad muy atentos en Hollow Castle, asignar a un grupo de vigilancia fijo allí – ordenó el director.
-Pero señor director…
-¡Pero nada!, nadie roba en Battle Cross sin sufrir las consecuencias, y menos una panda de brujos aficionados. Poned las dos espadas restantes en la cámara acorazada.
-Sí, señor director.
-La noche del baile será perfecta para registrar el castillo. Que disfruten del baile mientras puedan, ya que como hayan sido ellos… será lo último que hagan.
--------------------------  (DIRECTORA)
Tu madre se llamaba Anne Maia Firesoul, y tu padre Lance Lestrade.
Desde pequeña tu madre siempre fue muy inocente, bastante fantasiosa y sobre todo muy mimada y caprichosa.
Tenía una preciosa melena rizada y negra. Sus ojos, al igual que los tuyos, eran grises y bastante grandes. Su sonrisa era preciosa, además tenía un pequeño hoyuelo en el lado derecho.
-La directora suspiró-
El apellido Firesoul es muy famoso en el mundo mágico, es una de las familias más importantes de brujos, con mucho prestigio. Los apellidos de los brujos van por orden de importancia, por lo que tu primer apellido es Firesoul.
Tu padre, por el contrario, provenía de una familia noble.
Era alto, moreno, tenía los ojos almendrados, y de un color verde bastante oscuro, pero muy trasparentes.
Siempre fue muy serio y reservado, lo que le ayudaba en su gran atractivo. Era banquero.
Pero para poder entender toda la historia mejor, hay que empezar desde el principio.
Anne Maia, o Maia, como solían llamarla, vivía con su madre; una señora muy seria y estricta; en la gran ciudad, Landfield.
El padre de Maia había muerto cuando ella tenía dos años, por lo que se mudaron a una casita en el campo. Al ser una familia tan importante, como era de suponer, tenían sus guardaespaldas privados, los Blackborn, los padres del señor William. Vivían en la casa de al lado.
Los Blackborn tenía un hijo, William, un poco más mayor que Maia.
Desde pequeños fueron muy amigos, eran inseparables. Y como era de esperar, cuando crecieron, se hicieron novios. Los padres de ambos nunca estuvieron de acuerdo con esa relación. Maia Blackborn era demasiado importante para poder estar con un simple “sirviente”.
Esto ya condicionaba la relación de ambos, además, la chica siempre fue muy mimada y caprichosa, como ya te he dicho, algo normal en una hija única, criada por una madre enviudada prematuramente.
Finalmente, cuando William se dio cuenta del carácter de tu madre, decidió dejarla.
Esto fue un duro golpe para Maia, aunque ni aun así, no llegó a olvidarlo nunca.
Cuando William tenía 21 años, mientras cursaba sus estudios en Battle Cross. Se había ido a Bänon a estudiar. Conoció a una nueva jovencita, que se había incorporado como profesora recientemente, Eleonorah Stanley.
No tardaron mucho en estrechar lazos y prometerse.
Mientras tanto, tu madre seguía encaprichada de William y cuando se enteró del acontecimiento, cayó enferma. A tu abuela, que tenía sus propios planes para Maia, no le importaba que tu madre pasara los largos días en cama. Ella arreglaba todo lo necesario para el casamiento de tu madre y un joven banquero. Lance Lestrade.
Lance, tu padre, nada más ver a la joven y hermosa Maia se enamoró de ella, pero desgraciadamente no fue un amor correspondido. Tu madre amó a William hasta el día de su muerte.
-La directora sonrió melancólicamente mientras miraba por la ventana-
Tu padre llamaba cariñosamente a tu madre, Anne.
Como anécdota un tanto curiosa – La directora miró a Alana– Ese candado que llevas colgado, era de tu madre. La “L” era por el nombre de Lance, y la letra es verde porque los ojos de tu padre eran verdes. Él se lo regaló. Este candado tiene una “pareja”, una llave en forma de alas de ángel que se quedó Lance. La llave también tiene gravada una “A”, y es por el nombre de tu madre “Anne”, y plateada, por los brillantes ojos de ella. Tu padre sabía que Maia no estaba enamorada de él, así que esto era una especie de símbolo. Si algún día tu madre cambiaba sus sentimientos y terminaba por amar a Lance, él abriría el candado (símbolo del corazón de tu madre), como si ella le hubiera abierto su corazón. Desgraciadamente nunca llegó a abrirlo.
El día 24 de junio, tus padres se casaron.
Fue una ceremonia privada, solamente asistieron los familiares más cercanos de los dos.
A pesar de que William estaba invitado a la boda, no asistió. Su mujer acababa de dar a luz a su primer hijo, Alan. Maia se enfadó mucho, y volvió a caer enferma. Tu padre nunca se separaba de ella durante estos episodios de “histeria”.
Maia pasaba sus días de enfermedad en enfermedad, y William sólo parecía tener ojos para su mujer y su hijo. Al final Lance decidió ir a hablar con William. Le pidió, por el bien de la salud de su mujer, que retomaran su relación de amistad, ya que él era muy importante para Maia. Cosa, que ambos sabían.
Así empezaron a relacionarse y a tratar mucho más, lo que conllevó la mejoría de Maia.
Se visitaban muy a menudo, aunque esto no consiguió erradicar el odio que Maia sentía hacia Eleonorah.
Al año siguiente, el seno de la familia Blackborn volvió a acoger a un nuevo miembro: Liam Blackborn. Eleonorah y William no podían ser más felices.
Con la llegada de su nuevo hermanito, Alan empezó a ponerse celoso y a hacer cada vez más travesuras. Esos años fueron años de felicidad para la familia Blackborn.
Dos años después nació la primera y única hija de Maia e Lance. Tú, Alana Firesoul.
Tu padre se puso muy contento, y al principio tu madre también. Tu abuela, al enterarse del nacimiento de su nueva nieta, fue corriendo a verte. Cuando llegó a la casa, tu madre estaba en la cama contigo en brazos, Lance estaba a vuestro lado. Tu abuela es fatuo, es decir, tiene la habilidad de ver el futuro cercano. En cuanto fue a tocarte supo que no ibas a poseer poderes, o al menos en esos momentos y se decepcionó mucho. Se enfureció con tu madre, aunque sabía que no tenía la culpa, y Maia influida por su madre acabó por dejarte poco a poco de lado. Tu padre por el contrario, te adoraba y te defendía hasta la demencia. Decía que eras su pequeño amor.
Tres años después, en una cena organizada por los Firesoul, celebrando el cargo que le había ofrecido a tu abuela como directora de Hollow Castle. Anunciaron que ella y tus padres se irían a vivir al pequeño Bänon y sugirieron a los Blackborn irse a vivir al pueblo con ellos. Los Blackborn se negaron ya que Eleonorah estaba esperando a su tercer hijo. Cuando supo esto Maia, en la cena, intentó envenenar a la esposa de William presa de la furia. Cada hijo que tenía William era como una puñalada para Maia.
Se montó un escándalo enorme. William estaba muy furioso, hasta le llegó a decir que no perdonaría nunca a Maia.
Maia al oír esto se desmayó. Lance, como siempre apoyaba lo que hacía su mujer, aunque esto fuera malo, la defendió ante los gritos de William. Hubo una fuerte discusión y casi llegaron a las manos, pero tu abuela los separó a tiempo. A sí que esa misma noche, tus padres hicieron las maletas para dirigirse al día siguiente a Bänon, ya que Maia estaba un poco débil por lo ocurrido. Tu abuela te cogió a ti, y volasteis esa misma noche hacia el pueblo.
Por la mañana, temprano, tus padres para llegar antes, cogieron el helicóptero privado de la familia. No se ha llegado a descubrir exactamente qué pasó esa mañana, sólo se sabe que el helicóptero tuvo un fallo en el motor y se estrelló provocando su muerte.
-Hubo un momento de silencio y la directora empezó a hablar otra vez.-
Un día después enterraron a tus padres en el cementerio de Landfield. Tu tutela recayó en tu abuela, pero ella se negó como una necia a ocuparse de una “simple niña sin poderes”.
Al entierro solo fue William, ya que su mujer había recaído en una antigua enfermedad.
Allí fue donde se enteró de que tu abuela no se haría cargo de ti, y por respeto a la memoria de Maia, y sobre todo por tu padre, por todo lo que te había querido y cuidado, decidió hacerse cargo de ti, como si fueras una hija más.
A los pocos días Eleonorah abortó y perdió a su tercer hijo. Esto causó mucha más pena a la ya añadida muerte de tus padres para la familia Blackborn. Y todo el cariño que estaba destinado a este hijo perdido, te fue destinado a ti. Y así fue cómo creciste bajo la tutela de la familia Blackborn.
…………………….. ALANA
A Alana le escocían los ojos, pero no se podía permitir llorar, sus padres… ¿Realmente su madre había sido tan…?
Por fin sabía la verdad, pero aún  le quedaban muchas dudas que aclarar. Las palabras le salieron como un torrente:
-¿Por qué mi abuela obligó a mi madre a casarse si ella no quería hacerlo? Si realmente amaba al señor William… - balbuceó Alana.
-Tu abuela sólo quería protegerla, que se olvidara de esa enferma obsesión por William. Creía que si la casaba con Lance se olvidaría de él. Pero no fue así, y al final todo acabó mal. – Dijo la directora con lágrimas en los ojos.
-¿Mi abuela ha estado trabajando cómo directora en éste colegio? Y… ¿Dónde está ahora? – Se le quebró la voz a la chica.
La directora se le quedó mirando, después bajó la mirada como avergonzada.
-Alana, ¿Alguna vez has sabido cómo me llamo?
-No, ¿Pero qué tiene que ver eso con lo que acabo de preguntar? – a Alana se le aceleraba el corazón por momentos.
-Mi nombre es Agnes… - dijo lentamente – Agnes Firesoul. Y soy tu abuela.
En ese momento fue como si el tiempo en aquél despacho se hubiera parado. Todo estaba completamente en silencio, Alana solo oía a su corazón latir violentamente, intentando salir del pecho.
-¿Tu… eres… mi abuela? – Consiguió decir Alana.
La mujer, que parecía no poder articular palabra, afirmó con la cabeza. El tiempo transcurría lentamente. La chica tenía un fuerte nudo en la garganta, pero con esfuerzo pudo hablar:
-¿Por qué no te hiciste cargo de mí? ¿Por tus estúpidos prejuicios? – Escupió la chica alterada - ¿Por qué nunca me has querido? Solo necesitaba eso: AMOR. ¡¿Tan difícil es de entender eso?! – se levantó violentamente haciendo que la silla cayera hacia atrás. Apretó los puños fuertemente. La temperatura subía por momentos.
-Sé que he cometido muchos errores – empezó su abuela con voz temblorosa – pero siempre te he querido…
-¡MENTIRA! – gritó la chica con voz desgarrada - ¡No quiero oír más mentiras! – De los ojos de su abuela empezaban a caer lágrimas. En los de Alana también – Sólo necesitaba eso. Es tan simple que parece estúpido: que siempre estaríamos juntas, pero no quisiste mi cariño…
-Alana… - balbuceó su abuela
-… Y ahora yo ya no quiero el tuyo. ¡Cobarde! – Dio media vuelta y empezó a correr. Huyendo… como siempre terminaba haciendo. Su abuela permaneció sentada en la silla, llorando por aquello que jamás tendría.
Tenía que salir de allí, no podía seguir en el castillo, encerrada. Necesitaba aire.
Salió corriendo y cuando se dio cuenta se hallaba en el parque de la zona oeste. Necesitaba pensar. Sus lágrimas seguían cayendo por sus mejillas. No pudo más, sus piernas le fallaron, y acabó derrumbándose en mitad del parque, sollozando. ¿Por qué era tan débil? ¿Por qué tenía que llorar siempre por alguien que no merecía la pena?
-¿Alana…? – Sonó una voz familiar y reconfortante. La chica levantó la cabeza y vio a Erik, en cuclillas, delante de ella con cara de preocupación.
Se quedaron mirándose a los ojos un momento, y acto seguido Alana se lanzó sobre el chico abrazándole, provocando que cayeran al suelo.
Se quedaron así, abrazados, hasta que Alana se tranquilizó un poco. Entonces Erik le preguntó:
-¿Qué ha pasado?
A Alana sólo le salió un sollozo.
-Alana, me estas asustando…
-Ha sido todo por su culpa – susurró ella.
-¿Culpa de quién?- dijo sin comprender Erik.
-De mi abuela…
-¿Tu abuela? ¿Ya la has encontrado? – preguntó interesado.
Alana no aguantó más, y acabó contándole todo: Que era una bruja, quien era su abuela, incluso la historia de sus padres… Todo.
Cuando acabó de contárselo y miró a la cara de Erik. Parecía tener una expresión estupefacta.
-Ya sabía la existencia de brujos – Dijo Erik sorprendiendo a Alana – y también me olía que la gente de Hollow Castle no era normal, que pasaba algo.
-Entonces – Empezó Alana - ¿No te importa que sea una bruja? ¿Un bicho raro?
-En absoluto – contestó mientras reía dulcemente – es más, te hace más… interesante y especial. – Ahora se puso serio – y respecto a lo de antes…
-No me importa, tu no sabías nada – lo abrazó más fuerte.
-Pero de todas formas no debí tratarte así. Tuve muy poco tacto. No debí haberte presionado tanto.
-Gracias – le dijo Alana. Se quedaron un rato callados, hasta que a Alana se le ocurrió algo que preguntar. – Y por cierto ¿Qué hacías en el parque a estas horas?
-Digamos que tuve un presentimiento – rió Erik orgulloso – y no me equivocaba, mira con lo que me encuentro. – Alana rió – La chica que me hace perder el control en mí mismo, y volverme loco por ella a la vez.
Alana sintiéndose un poco estúpida, rió mientras le caían las lágrimas.
-Y por lo de tus padres… - habló muy serio Erik – no te preocupes, yo haré que lo olvides todo, ahora me tienes a mi…
Alana lentamente levanto la cabeza, y vio que Erik la miraba fijamente con esos preciosos ojos color miel.
Se le cortaba la respiración mientras se perdía en su mirada. Erik se le acercó lentamente, y la chica cerró los ojos.
Notó sus cálidos labios sobre los de ella. Erik era tan dulce… En un momento había conseguido que olvidara todos sus problemas. Su corazón latía a mil por hora. Él la cogió de la cintura apretándola más contra su pecho. Por una vez se sentía a salvo. Aunque no conocía apenas a éste chico, le transmitía mucha confianza, mucha familiaridad, como si ya lo hubiera conocido de antes. Alana empezaba a marearse, no podía respirar, ya que Erik no apartaba sus labios de los de ella.
De repente Erik se apartó. Alana sorprendida le miró a la cara, y vio que éste miraba al frente. La chica siguió la dirección de su mirada. Allí se encontraban sus tres amigos.
Matt parecía estar al borde de un infarto, se abanicaba intentando no llorar de la emoción; Selene le miraba con la boca abierta y sorprendida; Tay miraba hacia otro lado, un tanto incómodo.
-Chicos, ¿Qué…? – dijo Alana mientras se levantaba avergonzada.
Selene sin decir una palabra corrió hacia ella y la abrazó fuertemente.
-Estábamos muy preocupados por ti – aclaró Selene.
Matt y Tay se acercaron. Matt llorando le cogió la mano a Erik y se la estrechó moviéndola emocionadamente.
-Soy Matthew Greeney – dijo sollozando – gracias por encontrarla. Tú debes ser Erik.
-El mismo – le respondió Erik con una sonrisa amistosa.

FIN DEL CAPI =D

viernes, 13 de mayo de 2011

Capitulo 6!! (T.T nos alegramos mas que nunca xD) **Too close for comfort** (McFly)

“Q hay Cenicienta, te spero el sábado a ls 10 la noxe en el parq oeste ;)
Buenas noxes, sueña cnmigo!”
Alana se puso totalmente colorada. Matt que estaba con la “antenita puesta” lo notó. Sin decir una palabra, rápido y silencioso como una pantera, le quitó el móvil de las manos, empezó a leerlo. De repente empezó a pegar gritos y saltos como un histérico, haciendo que algunos chicos que estaban en la sala, dieran un bote del susto. Lo mismo le pasó a Selene, sólo que ésta se tropezó y cayó de bruces al suelo.
-¿No sabes que quitar los móviles y leer mensajes privados es de mala educación? – le regañó Alana molesta, arrebatándole el móvil al emocionado Matt.
Tay seguía sentado pensando en la jugada aprovechando la distracción de su contrincante.
-¡Bien! -  gritó Matt sin hacer caso del comentario de Alana. De fondo se escuchaban voces intentando acallar la voz histérica de Matt - ¡Decidido! El sábado por la mañana nos vamos de compras.
Selene al oír la palabra “compras” se le iluminaron los ojos y puso cara de ilusión.
-¡Siii! ¡Compras! – gritó contenta la chica.
Los pocos alumnos que había en la sala viendo que no se callaban, acabaron yéndose con resignación a sus habitaciones.
-¡Hay que trazar la ruta! – Informó Matt mientras hacía aparecer un mapa del pueblo - ¡Se llamará operación caza!
Selene famélica empezó a saltar alrededor del muchacho diciendo cosas muy rápidamente sin que se entendiera y poniéndose cada vez más rojas por no respirar. Acabó atragantándose y empezó a toser, pero eso no fue impedimento para que se estuviera quieta.
-Ya sé que debería acostumbrarme a esto, pero cada día son más molestos – le oyó Alana decir para sí mismo a Tay.
Éste con un último movimiento dio jaque mate al rey de Matt.

El sábado por la mañana Selene despertó a Alana muy temprano y aunque ésta se quejó e intentó quedarse en la cama, Selene con un sencillo movimiento de muñeca hizo que un vendaval levantara el lacio cuerpo de Alana y la soltara en el suelo.
-No sé por qué te resistes a mí – comentó altivamente Chibiyue – siempre acabas perdiendo.
-Algún día te acordarás de mí, pequeñaja -  le contestó Alana furibunda mientras le levantaba torpemente del suelo.
De repente se abrió la puerta de su habitación y apareció Matt muy arreglado.
-¿Listas señoritas?, la operación caza comienza ¡YA!
-------------------------------------- ???
Corría como alma que lleva el diablo por los pasillos de Battle Cross, estaba sudoroso y asustado. Tenía que llegar a su destino ya. Cuando giró la esquina, se sintió un tanto aliviado al ver la puerta. Normalmente llamaba y esperaba a que le autorizaran a entrar, pero ese día no podía andar perdiendo el tiempo. Abrió la puerta sin más.
-¡Señor director! – Dijo el hombre sin aliento – Tengo que hablar con usted.
El despacho del director era grande, imponente y frio. Tenía estanterías y armarios llenos de libros y papeles. En el centro de la sala había un gran escritorio de mármol blanco con papeles y plumas, todo desordenado. El director levantó la vista sorprendido ante tal entrada.
-Profesor O’donnel – dijo indignado el director - ¿Qué formas son esas de entrar?
-¡Es urgente! ¡Le han robado! – gritó desesperado el profesor.
El director, blanco como la pared, se le quedo mirando fijamente.
-Explíquese – habló lentamente.
-La espada del tercer héroe ha sido robada.
……………………………………….. (ALANA)
Llevaban horas comprando y buscando los trajes perfectos.
Matt y Selene ya habían encontrado su traje para el baile, pero Alana no acababa de decidirse.
-El morado te queda mejor – opinó Selene
-¡Ay no! – Gritó Matt – El vestido rosa palo te resalta los ojos, además, estas muy mona.
-Pues a mí no me gusta ninguno de los dos – dijo cortantemente Alana mientras revolvía harta los vestidos -  además no sé por qué tengo que ir a esa dichosa fiesta, ni siquiera sé a qué viene.
-Porque los directores de ambos colegios quieren unir lazos entre los dos colegios – Explicó Matt – siempre ha habido mucha rivalidad entre nosotros.
-Normal – habló Selene abriendo mucho los ojos como si fuera obvio – los tíos son unos malditos armarios empotrados y las tías son… ejem…
-Ligeritas de cascos – completó Matt
-¿Y por qué tiene que ser un baile de máscaras? – preguntó Alana molesta.
-¡Porque si! – Finalizó el chico, y tirándole un vestido color turquesa le dijo – pruébatelo
Selene le quitó de las manos el vestido.
-¿Estás loco? ¡Este no le pega para nada! – gritó espantada Selene
Los dos empezaron a pelearse a gritos en mitad de la tienda, mientras la gente allí presente se los quedaba mirando preocupados. Alana no tenía ganas de escucharlos más. Dirigió su mirada hacia el expositor donde había montones de vestidos. Uno de ellos llamó especialmente la atención de la joven. Era largo, rojo y perfecto.
Selene se calló y miró en la dirección donde miraba su amiga. Una enorme sonrisa le recorrió el rostro, levantó una ceja y le dio un codazo a Matt, quien seguía gritando.
Éste también miró. Dio un gritito y él y Selene corrieron hacia la prenda.
-Me parece que ya lo hemos decidido – declaró Selene, que sostenía el vestido rojo en las manos.

Unas horas más tarde, en el parque cuando ya no había nadie, Alana se encontraba sentada en un columpio esperando a Erik. Llevaba un rato esperando y no aparecía. A lo mejor había sido una broma y no iba a venir.
Ya había anochecido y la única luz que había era la de las pocas farolas del parque. Una luciérnaga revoloteaba por los alrededores iluminando los sitios oscuros. Alana la seguía con la vista, al final el pequeño bichito se adentró en la espesura de un bosque cercano, llevándose con ella su cálida lucecita. De repente por el oído derecho escuchó la canción de “Psicosis”. La chica pegó un bote chillando al mismo tiempo. Unas inocentes carcajadas se escucharon a su espalda, Alana se dio la vuelta y vio a Erik con el móvil en la mano.
-Eres idiota – exclamó Alana enfadada y avergonzada – casi me da algo.
-Lo siento, - dijo Erik mientras se ponía delante de la muchacha – no sabía que no te gustasen los sustos.
-¿Es que acaso hay alguien que le gusten? – inquirió Alana
-Pues tengo unos cuantos amigos que son masocas, y les encanta – reconoció él.
-¿Y me ves la cara de masoquista acaso? – le dijo Alana mirando para otro lado - ¡Eres idiota!
-Va, no te enfades – Le dijo Erik con voz melosa. -Venga, que estás mucho más guapa cuando sonríes.
Alana seguía en el columpio enfurruñada, por lo que el chico frente a ella le dijo mirándola a los ojos:
-Venga, perdóname por favor. Prometo no volver hacerlo otra vez ésta noche.
-¿¡Esta noche?!
-Mmm… vale, durante una semana – Dijo poniéndole la sonrisa descarada.
Entonces le cogió la mano.
-Vamos, que tengo un sorpresa preparada.
La chica lo miró bastante avergonzada
-Pero de las buenas ¿Eh? – le susurró el chico al oído.
Entonces se le acercó más y Alana, pillada por sorpresa se echó para atrás. Casi se cae del columpio, pero en el último momento Erik la sujetó por detrás de la cintura. La puso en el columpio y dio un paso atrás:
-Por cierto, vienes muy mona hoy – le comentó
La chica vestía una falda vaquera corta (influencia de Selene), una camiseta negra que dejaba ver los hombros, unas medias negras con agujeros y unas converses.
No seas idiota, vengo como todos los días – respondió la chica mientras se reía – Tú tampoco vas mal – Dijo imitando la voz de Erik.
Erik llevaba una camiseta de color morado y unos pantalones desgastados y un poco caídos, con unas deportivas.
Aunque Alana se resistió al principio, al final se dejó guiar de la mano hacia un bosquecillo que había allí cerca.
-¿Dónde vamos? – Preguntó ella con curiosidad – Está muy oscuro
-¿Acaso tienes miedo a la oscuridad? – Dijo mientras le pasaba un brazo por los hombros.
Ella sonrió y se apartó un poco.
-Se defenderme perfectamente – mientras se adentraba en el bosque, había una luz en el horizonte que se iba iluminando cada vez más.
Entonces llegaron a un claro. En el centro había una mesa, alumbrada por varios farolillos, y dos sillas. Encima de la mesa había una vela encendida y dos copas con chocolate. También había dos platos llenos de comida.
-Por favor, siéntate – Dijo Erik mientras le retiraba la silla.
Cuando estuvieron los dos sentados Erik añadió:
-¡Un brindis! – cogió la copa y la levantó
-Pero si es chocolate – comentó Alana mientras levantaba la suya y la examinaba.
-Claro – Dijo sonriendo dulcemente – es la primera bebida que bebimos juntos… y espero que sean muchas más, ¡chin – chin!
Alana había visto que siempre pasaba este tipo de situación en las películas, pero nunca habría podido creer que le pasaría a ella. Ningún chico le había tratado tan bien en mucho tiempo. Cuando brindaron las copas y tomaron un sorbo, Erik le quitó las tapaderas a los platos. En ellos había tortellini rellenos de carne con salsa de champiñones y olían de maravilla. Alana se quedó boquiabierta.
-¿Sabes cocinar? – preguntó la chica mientras pinchaba un tortelini en el tenedor y se lo llevaba a la boca. Estaba muy bueno.
-Bueno, todo el mundo tiene sus secretillos ocultos – dijo misteriosamente levantando la ceja.
Alana sonrió nerviosa, y se puso a juguetear con el candado que llevaba de colgante.
-¿Y ese collar? – Preguntó interesado Erik – es el que se te cayó ¿verdad?
-Sí, es muy importante para mí, si lo perdiera me sentiría muy mal. – dijo mientras lo examinaba.
Era un delicado candado de plata, con relieves en formas florales, y una “L” verde gravaba en el centro. En la parte de abajo se hallaba la cerradura.
-¿Y por qué es tan importante? – preguntó Erik curioso
Alana apartó la vista y miró hacia otro lado.
-Me trae muy buenos recuerdos – dijo sonriendo nostálgicamente – digamos que es de una persona muy especial.
Se tiraron la mayoría de la hora hablando y tonteando.
Sobre las 11 y media, recogieron y se dirigieron al centro. Estaban paseando por las calles comiéndose un helado cuando Erik preguntó:
-¿Por qué no me cuentas algo de tu familia? – Preguntó de repente Erik mientras se comía su helado.
Eso a Alana le pilló completamente desprevenida.
-¿Y por qué no me lo cuentas tú? – intentó esquivarlo la chica.
-No te escaquees – rió Erik – yo lo he preguntado primero
-Está bien - Alana suspiró – Vivía con los mejores amigos de mis padres, ya que éstos murieron en un accidente de helicóptero cuando era muy pequeña. Ahora estoy instalada en el Hollow Castle y la directora es mi tutora legal.
-Vaya, es un poco… - Erik se lo pensó
-¿Deprimente? – Finalizó Alana seria – lo sé, un poquito…
-Y esa familia con la que estabas, los amigos de tus padres ¿Cómo se apellidan?
-Blackborn – le informó la muchacha sin mucho entusiasmo.
-¿No tienes más familia aunque sea lejana o algo así? – preguntó con curiosidad Erik mientras se terminaba su helado.
-Bueno, - empezó Alana – tengo una abuela pero…
-¿Si? – insistió Erik
-No la conozco – declaró – Nunca la he visto.
-Pero… no sé, si sabes que tienes abuela, es porque habrás tenido alguna noticia de ella, digo yo…
-Lo mismo podría estar muerta, que a mí me daría igual – Habló Alana encogiéndose de hombros como si le diera igual. Pero no era verdad.
-¿Por qué te pones tan a la defensiva? – le dijo Erik ceñudo.
-Porque no quiero hablar de ello y punto – cada vez estaba más molesta
-¿Acaso tienes algo que esconder?
-¿Y tú, por qué insistes tanto? ¿No ves que no quiero hablar de ello? – dijo enfadada
-Alana, ¡Solo intento entender por qué! – se justificó Erik. Se puso frente a ella y le intentó coger de los hombros.
-¡Pero es que nadie te ha pedido que me entiendas! – estalló Alana zafándose de sus manos y dando un paso hacia atrás para alejarse de él. Erik la miró con cara de incomprensión.
-Perdón por intentar entenderte, no sabía que era un delito – Dijo irónicamente, y claramente molesto – Pareces una niña chica, creía que eras más madura.
A Alana eso le sentó muy, pero que muy mal.
-¡Y tú que sabrás! – Chilló con las mejillas encendidas - ¡Ni siquiera me conoces! ¡No tienes ningún derecho a meterte en mi vida!
-Me parece a mí que esto se nos está lleno de las manos – Erik parecía arrepentido.
-No, todo es como tenía que ser – Alana no paraba de juguetear con su candado.
-¿Por qué no entiendes que sólo quiero entenderte? – Dijo Erik con cara de desesperación.
-¡¡Porque no!! – Agarraba con fuerza el candado - ¡¡Porque no te necesito, ni a ti, ni a nadie!!
Alana salió corriendo
-Alana, ¡Espera! – Gritó Erik de fondo.
Otra vez se encontraba corriendo por la ciudad, huyendo de un chico. Y toda la culpa la tenía ella. Su abuela.
Llegó al colegio y subió los tres pisos corriendo como si el infierno la persiguiera. Le escocían los ojos, pero no iba a llorar. Un día, hace mucho tiempo se prometió a si misma que no lloraría más por nadie. Abrió de sopetón la puerta de la sala común, y se encontró allí con sus amigos, los cuales se giraron sorprendidos por aquella entrada.
-¡Honey! – Saludó Matt - ¿Qué tal te ha ido…? – se quedó a medias al ver la cara de Alana.
-¡Fly! – exclamó Selene preocupada, corriendo hacia ella.
-¡No os acerquéis más! – advirtió Alana temblando – Ahora no quiero hablar.
-Pero Alana, ¿Qué ha pasado? – preguntó Selene con cara de incomprensión.
-Si te podemos ayudar en algo… – empezó Tayson.
-¡No! – gritó Alana volviendo a notar ese fuego dentro de ella - ¡Nadie puede ayudarme! ¡No os necesito!
Una honda de fuego salió en todas direcciones. Sus amigos sorprendidos retrocedieron para no quemarse.
La chica se dirigió corriendo a su cuarto y cerró la puerta de un portazo. Para asegurarse de que no entrara nadie, hizo aparecer un bloque de hormigón detrás de la puerta. Se sentó en su cama y escondió la cabeza entre las rodillas. Acto seguido se empezó a escuchar en la puerta llamar.
-Honey, ¿Estas bien? – sonó al otro lado de la puerta, era la voz de Matt – por favor, abre.
-¡Joder! -  se escuchó decir a Tay – si así acaban todas las citas, mejor no ir a ninguna.
-¡Ah! ¡Cállate! – le dijo enfadada Selene.
Aquello tenía que acabar. Cada vez que salía su pasado, sus padres, su abuela… era un infierno, y eso no dejaba de atormentarla. Sino hacía algo, su propio pasado iba a acabar por destruirla. Siempre le había tenido miedo a su pasado, a descubrir quién era realmente, a descubrir algo que no le gustara.
Pero ya no podía esperar más. A cada minuto que pasaba se destruía a si misma poco a poco. Era el momento de plantarle cara a lo que siempre le había asustado descubrir.
Se levantó de la cama decidida, y salió por la puerta. Sentados en el pasillo, estaban sus amigos, esperándola con la espalda apoyada sobre la pared. Al ver salir a Alana, se levantaron al mismo tiempo. Intentaron decirle algo, pero ella salió corriendo hacia el despacho de la directora. Cuando llegó a la puerta, abrió sin llamar y entró. La directora, que estaba sentada, escribiendo, levantó la cabeza sorprendida.
-Cuéntame quienes son mis padres… ¿Y mi abuela? – le inquirió Alana
-Señorita Williams – dijo muy severa la directora - ¿Qué formas son esas de entrar?
-Exijo – habló la chica alterada, levantando la voz – que me lo cuente todo. Tengo derecho a saber quién soy, quienes eran mis padres.
La directora se le quedó mirando seria e indecisa.
-Por favor – pidió Alana. La directora suspiró.
-Está bien - se rindió la mujer – siéntate. – Alana obedeció – Te contaré todo lo que quieras saber, pero algunas cosas no te gustarán – y viendo que Alana no se echaba atrás añadió – Ésta es tu historia.

FIN DEL CAPITULO.